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Carta dirigida al personal del Centro Sociosanitario El Pino

Una de las formas de demostrar el cariño en nuestra sociedad es a través del contacto; mediante un abrazo, una caricia, un beso o simplemente estando cerca de la otra persona. La situación que estamos atravesando desde hace unas semanas a consecuencia del COVID-19 nos impide realizar estos gestos tan comunes en nuestros día a día.

Hemos cambiado los abrazos por aplausos a nuestros sanitarios, por saludos de ventana a ventana a conocidos o desconocidos. En la calle nos alejamos del resto de las personas pero nos miramos. Ahora más que nunca nos necesitamos los unos a los otros.

Y es por eso que Mila Lorenzo, psicóloga del Centro Sociosanitario el Pino, quiere dedicar estas palabras a todos los profesionales del centro.

 

Lo primero que quiero deciros es que no sois invisibles, que vuestro trabajo no es anónimo, y que todos, aunque sea desde casa, estamos pendientes cada día. De cada uno de vosotros.

Sabemos que esta profesión que desempeñamos está mal pagada porque en situaciones normales, sin estado de emergencia, ya es dura. El cansancio, muchas veces, los conflictos internos, nos han hecho dudar de si nuestra profesión tenía valor o no.

Hoy, ante el conflicto, estamos en primera fila de batalla. Nos hemos convertido en guerreros forzados por las circunstancias. El miedo, la inseguridad, la falta de recursos humanos y materiales para cada día de batalla, nos han llenado al corazón de frustración e impotencia. El cambio constante de normativas nos lanzaba desnudos a la actividad diaria, sin saber muy bien si lo que nos decían que teníamos que hacer era o no lo correcto.

Por favor, detente unos segundos y respira profundamente. Esa respiración que sientes es la de un ser humano valiente. Te has convertido en las manos, los ojos, los oídos, de los familiares de todos los residentes. Eres un cordón umbilical que mantiene unidas a las personas que esta guerra ha separado.

Cada baño, cada pañal, cada cama o comida, cada tratamiento y cada sonrisa son una chispa que ilumina esta oscuridad y da un poco de paz a esta incertidumbre.

Sabemos todos que estás preocupada por tu familia, por tu pareja y tus hijos, por tus padres y hermanos, por tus amigos. Y a pesar de eso, allí estás cada día, soportando la presión y el agotamiento.

Nunca antes tuvimos la certeza tan grande de ser realmente necesarios.

Tú aun con tus manos desnudas eres imprescindible para todos los demás.

Ten la seguridad de que a cada segundo que vives, cada día, en esa primera línea de batalla no estás solo. Todos nuestros pensamientos y corazones están con vosotros.

Gracias en nombre de cada residente que cuidas en estos momentos de tempestad. Gracias por ser nuestro foro y así poder resistir la incertidumbre que ocasiona vivir la guerra desde la distancia. No hay palabras suficientes para agradecer el trabajo único que cada uno está realizando.

Te pedimos que cuando te sientas solo o perdido recuerdes que eres luz, y aunque a veces te sientas pequeño recuerda:

¡HASTA LA MÁS PEQUEÑA DE LAS LUCES CONSIGUE DESHACER LA MÁS PROFUNDA OSCURIDAD!

GRACIAS.

 

Carta escrita por Mila Lorenzo, psicóloga del Centro Sociosanitario El Pino.