Día mundial de la columna vertebral
Hoy, 16 de octubre, celebramos el día mundial de la columna vertebral, una fecha importante para concienciar sobre la salud y el cuidado de nuestra espalda.
Con el objetivo de tener una columna vertebral sana y fuerte es fundamental tener buenos hábitos, entre los que destacamos:
1. Realización de ejercicios
El ejercicio moderado y los estiramientos son la mejor forma de cuidar nuestra columna vertebral.
Los ejercicios se centran en fortalecer los músculos abdominales, y espalda, que son fundamentales para ayudar a sostener el cuerpo y reducir el esfuerzo que hacemos con la espalda.
Cuanto más fuertes sean los músculos abdominales, más estable será la columna, y menos dolor de espalda tendremos.
2. Cuidar y tratar la postura
Una buena higiene postural, activa y pasiva, es fundamental para evitar lesiones en la columna. Al caminar, sentarse o acostarse, se debe prestar atención a la postura.
Debemos pensar en dormir sobre un buen colchón y una buena almohada. Además, cada día cuando nos sentemos, que sea de forma correcta, y caminando siempre erguido, con los hombros rectos, en posición adecuada.
3. Cuidar el peso
El exceso de peso, y especialmente la obesidad, es una condición negativa para la salud de la columna, donde provoca daños a medida que aumenta el peso.
Una mala alimentación deteriora nuestra salud, y reduce nuestra calidad de vida.
Es importante mantener fuertes nuestros huesos y articulaciones, no sólo aportando una dieta rica en nutrientes, sino que también asegurarnos de la absorción de calcio y vitamina D, claves para la densidad ósea.
4. Evitar posturas mantenidas
Mantener la posición durante muchas horas, genera tensión en las estructuras articulares y musculares de la columna.
Por ello, se recomienda realizar descansos cada hora al realizar actividades prolongadas, como caminatas cortas y estiramientos.
En trabajos muy físicos, evita coger peso que nos pueda lesionar y tener una buena higiene en la manipulación del peso.
5. Evitar estrés
La exposición continua al estrés aumenta la tensión de nuestra vida diaria, causando dolor de espalda, cuello y hombros.